El dorsal '11' en las Águilas del América en la época de Benitez tuvo un enorme peso, un delantero letal, el miedo de cualquier defensa.
Un goleador nato de gran calibre lo fue Christian Benitez en el Club América, convirtiéndose en el ídolo de muchos aficionados por su coraje y garra en cada partido, una jugador que entregaba todo.
Llegar por una exorbitante cantidad y en ese entonces ser el jugador más caro en la historia del fútbol mexicano es una inversión que a cualquiera le hubiera dado miedo pero el gran 'Chucho' saldó cada billete, y demostró el verdadero amor por la playera.
Nacional, Santos, Birmingham, América y muchísimos equipos quedaron fascinados por su estilo de juego. Se rumoro que su gran calidad como jugador habría enamorado a el Barcelona de España y despertaría su interés por el ecuatoriano.
En su paso por Santos tuvo el acercamiento de otro grande; Benfica lo quería si o si, y que en ese entonces estaba catalogado como uno de los mejores jugadores ecuatorianos del momento. Decidió quedarse y con solamente 10 goles colaboro para ser campeón de la Liga MX
Después del paso con el Birmingham y el regresó con Santos que fue una época baja para el ecuatoriano por demasiadas lesiones, llegó al nido para reivindicarse y convertirse en tricampéon de goleo en torneos cortos (Es el primer jugador de las Águilas del América), que a su vez Borja fue tricampeón en torneos largos.
El último partido con las Águilas del América lo disputó contra el Cruz Azul en la final más épica del fútbol mexicano, y el gol agónico de 'Moi' que le daría los tiempos extras y en los penales se coronarían.
Chucho anotó su último gol con el América en la gran final, y así coronarse campeón de la Liga MX. En ese entonces, Chucho ya tenía un acuerdo con el Jaish y al finalizar el torneo se iba a ir del equipo.
El 28 de julio un día antes de la tragedia, entró al cambio unos minutos en la victoria 2-0 frente a Qatar por la semifinal de la Copa del Jeque Jassem. "Sin quedarse de ningún problema de salud" afirmaron los funcionarios y directivos del equipo.
Un enorme jugador, con gallardía y entrega, un jugador que nadie olvidará, un ídolo que vivirá al paso de los años, la admiración de muchos...¡Un campeón nunca se va!

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